sábado, 7 de julio de 2018

❆ FRÍO ❆


La mayoría de personas que conozco sienten una especial atracción por el frío, especialmente por estas fechas donde disfrutan de su estación favorita, el invierno. Algunas personas prefieren el invierno porque en el verano detestan sentirse sofocadas, no les gusta transpirar por nada, otras personas les agradan el invierno por la variedad de ropa que puedan utilizar y sus respectivas combinaciones, por otra parte, hay un grupo que le agrada esta estación por los cafés y las conversaciones, otros por los recuerdos, y por último porque simplemente les gusta.

A mi particularmente me agrada el verano; pero, tampoco es que deteste y odie el invierno. El invierno para mí es un periodo en donde suelo ir hacia mi centro y explorar dentro mío aquellas dudas e inquietudes que rondan en mi cabeza, como una manera de esclarecer todo y dejar todo sentado para explotarlo y disfrutarlo al máximo en verano.

¿Existen personas frías? Yo creo que la gran parte de las personas no son frías, simplemente creo que algunas son menos expresivas y afectivas que el resto por algún motivo. Si, ya sé, acá podríamos poner la típica explicación de que hay personas frías porque las lastimaron y ahora desconfían del resto. Es cierto, hay un grupo de personas que se volvieron frías a raíz de que la desconfianza que se generó porque experimentaron algo que las hizo sufrir en algún momento, pero no todas las personas son frías por eso. Yo considero, que más bien existe otro considerable grupo que actúa de esa manera porque son selectivos. Es decir, no andan queriendo, amando y mostrando su afecto a todas las personas que se les cruzan en la vida porque tienen la capacidad de discernir quienes verdaderamente valen la pena para mostrarse de una forma y quienes simplemente no lo valen. Otro grupo es y actúa de manera fría porque quieren hacerse los interesantes frente al resto. También están los que aman y adoran su soledad a tal punto que no sienten la necesidad de andar expresando sus sentimientos y afectos al resto, porque no lo ven como una necesidad. Otras personas usan la frialdad como una forma de protegerse en un principio en las relaciones hasta que encuentran la dosis perfecta de confianza en el resto para expresar lo que sienten. Y así como estas hay muchas otras explicaciones…

Pero, también estoy seguro que no hay frío que se resista a un abrazo cálido, a una caricia sincera, a un beso en donde no haga falta la calefacción, a un estrujamiento en donde sobren las colchas, a una mirada en donde se encienda el alma y a una noche en donde la ropa de invierno solo está de adorno. Capaz por eso el invierno es la estación perfecta en donde no dudamos pedir un abrazo culpando al frío, donde nos acurrucamos en otra persona para sentir más calor, en donde sujetamos las manos para que no se nos entumezcan, y más. O a lo mejor no es la estación, y somos nosotros que después de todo no somos fríos, y somos más cálidos que los mismos veranos.

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