La mayoría de personas que conozco sienten una
especial atracción por el frío, especialmente por estas fechas donde disfrutan
de su estación favorita, el invierno. Algunas personas prefieren el invierno
porque en el verano detestan sentirse sofocadas, no les gusta transpirar por
nada, otras personas les agradan el invierno por la variedad de ropa que puedan
utilizar y sus respectivas combinaciones, por otra parte, hay un grupo que le
agrada esta estación por los cafés y las conversaciones, otros por los recuerdos,
y por último porque simplemente les gusta.
A mi particularmente me agrada el verano; pero,
tampoco es que deteste y odie el invierno. El invierno para mí es un periodo en
donde suelo ir hacia mi centro y explorar dentro mío aquellas dudas e inquietudes
que rondan en mi cabeza, como una manera de esclarecer todo y dejar todo
sentado para explotarlo y disfrutarlo al máximo en verano.
¿Existen personas frías? Yo creo que la gran
parte de las personas no son frías, simplemente creo que algunas son menos
expresivas y afectivas que el resto por algún motivo. Si, ya sé, acá podríamos poner
la típica explicación de que hay personas frías porque las lastimaron y ahora desconfían
del resto. Es cierto, hay un grupo de personas que se volvieron frías a raíz de
que la desconfianza que se generó porque experimentaron algo que las hizo sufrir en algún momento, pero no todas las personas
son frías por eso. Yo considero, que más bien existe otro considerable grupo
que actúa de esa manera porque son selectivos. Es decir, no andan queriendo,
amando y mostrando su afecto a todas las personas que se les cruzan en la vida
porque tienen la capacidad de discernir quienes verdaderamente valen la pena
para mostrarse de una forma y quienes simplemente no lo valen. Otro grupo es y actúa
de manera fría porque quieren hacerse los interesantes frente al resto. También
están los que aman y adoran su soledad a tal punto que no sienten la necesidad
de andar expresando sus sentimientos y afectos al resto, porque no lo ven como
una necesidad. Otras personas usan la frialdad como una forma de protegerse en
un principio en las relaciones hasta que encuentran la dosis perfecta de confianza
en el resto para expresar lo que sienten. Y así como estas hay muchas otras
explicaciones…
Pero, también estoy seguro que no hay frío que
se resista a un abrazo cálido, a una caricia sincera, a un beso en donde no
haga falta la calefacción, a un estrujamiento en donde sobren las colchas, a
una mirada en donde se encienda el alma y a una noche en donde la ropa de
invierno solo está de adorno. Capaz por eso el invierno es la estación perfecta
en donde no dudamos pedir un abrazo culpando al frío, donde
nos acurrucamos en otra persona para sentir más calor, en donde sujetamos las
manos para que no se nos entumezcan, y más. O a lo mejor no es la estación, y
somos nosotros que después de todo no somos fríos, y somos más cálidos que los mismos
veranos.


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